La ultima para una leyenda
Por JAMEY KEATEN
PARIS (AP)
Cuando Lance Armstrong se monte a su bicicleta el sábado para el arranque de Tour de Francia se marcará el inicio de una nueva era en el ciclismo.
Todas las miradas estarán puestas en el estadounidense de 33 años, que disputará su último Tour, poniendo fin a una ilustre carrera --algunas dirían que milagrosa-- dentro de un deporte en el que dejará huella por mucho tiempo.
¿Pero se despedirá con una nueva victoria o sus rivales --ansiosos de destronarlo-- tendrán la última palabra?
Armstrong, cuya recuperación de un cáncer es mítica, ya ha escrito historia con sus seis triunfos consecutivos en el Tour. Un séptimo sólo serviría para agrandar aún más su leyenda.
Aunque su consagración del año pasado lo catapultó por encima de cuatro pentacampeones, Armstrong dice que tiene la motivación de siempre, azuzada por el deseo de despedirse por la puerta grande.
"Este año mi principal inspiración es que quiero poner fin a mi carrera por todo lo alto", declaró Armstrong cuando disputó hace unas semanas la carrera Dauphiné Libéré, en la que acabó cuarto.
El Tour, joya cumbre del ciclismo mundial, levantará su telón el sábado con un prólogo a contra reloj, a lo largo del litoral Atlántico de Francia.
La prueba seguirá su trayecto hacia el este, ingresará a territorio de Alemania, se desplazará por los Alpes, recorridos en los Pirineos, una breve incursión en España y luego el ascenso de Massif antes de llegar a la meta, en París, el 24 de julio.
Será entonces que Armstrong dejará el ciclismo. Tendrá tiempo de sobra para estar con sus hijos y su novia, la cantante de rock Sheryl Crow, y como dice, beber cerveza.
Durante la era Armstrong, la pregunta de cada edición del Tour era cuál era la nueva estratagema (ascenso, cronometradas y otras sorpresas) usarían los organizadores para mermarlo. Los organizadores siempre se han defendido diciendo que el trazado del Tour es elaborado sin pensar en nadie en específico.
"Si es el Armstrong del 2004 y no hay mayor diferencia entre él y sus rivales, no importa el tipo de recorrido", comentó el director auxiliar del Tour, Christian Prudhomme. "Confío que Armstrong reciba la competencia fuerte que se merece y se mida con ciclistas que tomen riesgos".
Si bien el recorrido de 3.607 kilómetros es menos exigente al de los años previos, habría que aguardar el impacto que dejaría la etapa 11, en la que está el 1-2 de los ascensos al Col de la Madeleine y el Col du Galibier. Se trata de dos puertos de montaña tan duros, que no existe manera de describirlos.
A los ciclistas les esperan tres días consecutivos de sufrimiento en los Pirineos, con seis puertos de montaña en la etapa 15, cuyo punto culminante será el ascenso a la estación de esquí de Pla d'Adet.
La novedad del Tour está en que las dos cronometradas de este año han sido pautadas muy aparte: el prólogo y la penúltima etapa.
Armstrong ha tenido un limitado tren de competencia esta temporada, pero se siente seguro de que alcanzará su mejor forma a tiempo. Pero las interrogantes sobre su condición física no terminan de despejarse.
El estadounidense no ganó la cronometrada de la Dauphiné Libéré, como esperaba, y empezó a entrenarse tarde, ya que apenas en febrero decidió competir en el Tour, dijo John Wilcockson, co autor de un libro sobre el triunfo de Armstrong el año pasado, "23 días de julio".
"No ha ganado una sola carrera este año, cosa que nunca ha pasado en la antesala de sus victorias en el Tour", dijo Wilcockson. "En el plano sicológico, eso es algo que puede afectarlo en el Tour".
Armstrong contará con el apoyo de sus compañeros en el equipo Discovery Channel, incluyendo a viejos socios como George Hincapié, la promesa ucraniana Yaroslav Popovych y el campeón del Giro de Italia Paolo Savoldelli.
Pero uno de los escuderos tradicionales de Armstrong, el veterano ruso Vyacheslav Ekimov, causó baja por una lesión.
Si se recurre a la estrategia de años previos, lo previsible es que Armstrong compita con cautela en los vertiginosos sprints de la primera semana del Tour, cuando la carrera avanzará por terreno llano en el centro de Francia. Entonces, como es costumbre, atacará en las montañas.
Pero sus adversarios llegan con resultados que alientan sus esperanzas de destronarlo.
El alemán Jan Ullrich, campeón del Tour de 1997 y tres veces escolta de Armstrong, se impuso en la contra reloj del Tour de Suiza el 12 de junio y no acusa los problemas de peso o dolencias que lo han afectados en años anteriores.
A Ullrich le queda una última oportunidad para vencer a Armstrong, y su equipo T-Mobile incluye a Andreas Kloden, segundo el año pasado, y al kazajo Alexandre Vinokourov, tercero en el Tour del 2003. "El objetivo en el ocaso de mi carrera, obviamente, es ganar el Tour una vez mas, pero en especial vencer a Lance", dijo hace poco Ullrich. "Viene en busca de un séptimo Tour y a nosotros nos toca frenarlo".
El italiano Ivan Basso, líder del equipo CSC que fue tercero el año pasado, es un magnífico escalador y ha mejorado en las contra reloj, y asoma junto a Ullrich como las principales amenazas de Armstrong. Otros posibles candidatos son varios ex compañeros de Armstrong, como los españoles Roberto Heras e Iban Mayo. Otra amenaza podría ser el colombiano Santiago Botero, un corpulento ciclista que rueda bien en montaña y contrarreloj, pero que tiene poca consistencia. Botero terminó segundo en la Dauphiné tras una magnífica actuación en la montaña y fue por apenas unos segundos que no la conquistó. Asimismo, el colombiano ganó el Tour de Romandie con una estupenda contrarreloj.
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